Este mes empecé a trabajar con un entrenador personal a la distancia. Me dio rutinas de gimnasio y pautas de alimentación. Después de una conversación y un formulario, me entregó mi plan.
Se veía muy completo, pero demasiada información para mi cerebro a las 6 de la tarde, así que se lo pasé a Codex. Ayúdame a implemetar, le dije.
Elegimos una App para el gimnasio y una para las comidas. El criterio era que se pudieran conectar a mi agente para no tener que estar subiendo datos manualmente.
El lunes empecé con la dieta. O más que dieta, medir lo que estaba metiendo en mi cuerpo.
Desde hace varios meses mi almuerzo sagrado era un burrito. Tortilla marca Mission, proteína, palta, mayonesa, y algún extra. Clave al final sellarlo al sartén.
Llegué al final del día y el resultado no fue muy bonito.
Bajo el objetivo en las calorías, los carbohidratos y la proteína. Por harto.
Instintivamente ya lo sabía, pero verlo en la pantalla generó algo en mí. Aparte, no podía fallarle a mi coach.
Así que tomé la difícil decisión de probar un almuerzo distinto. En vez de mi querido burrito, almorcé al plato. Sumé porotos y kimchi (he leído buenas cosas de los probióticos). Le bajé un poco a la cantidad de mayonesa.
Escribo esto reposando la comida de la noche, y revisando mis números.
Llegué a las calorías y a la proteína. ¿Sentí que hice un gran sacrificio? Para nada.
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Entiendo, puede ser confuso leer mi viaje de salud, pero me enseñó mucho de la planificación en general.
Primero, la IA va a ser un complemento en el proceso. Ya no es suficiente tener la información, todos podemos acceder a ella. Ir pensando en flujos de agentes y humanos aplica para casi todos los rubros.
Segundo, sin haber pagado por una planificación no habría avanzado. Como puse más arriba, ya sabía que mi alimentación tenía pifias. Pero si no le decía a nadie, podía comerme otra Oreo. Pagar fue una señal a mi mismo que me quería tomar esto más en serio.
Tercero, lo que no se mide no se mejora. Palabras atribuídas al gran Peter Drucker. No creo que mida mis comidas más allá de una semana, pero estos tres días ya me dieron información mega valiosa. Lo mismo me pasa cada vez que mido de cerca mis gastos.
Cuarto, es rico delegar la toma de decisiones. No tengo que cuestionarme cada comida que como, o pensar qué hacer en el gimnasio. Alguien lo pensó por mí, alguien que sabe más que yo y hace esto con muchas personas. Confío y acato. Libero espacio mental.
Ha sido un lindo experimento. Los invito a que elijan un área donde quieren mejorar. Donde saben que podrían hacerlo mejor, y busquen ayuda. Obviamente pienso en las finanzas, a eso me dedico. Pero también puede ser en su salud, en sus relaciones, en su carrera, o en su creatividad, por ejemplo.
Encuentren a alguien, paguen, y midan. No creo que se arrepientan.
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